La mejor decisión de mi vida

La mejor decisión de mi vida

Hola, mi nombre es Claudia. Soy desarrolladora web como tú. Quiero contarte mi historia, una donde no consideraba al desarrollo de software pero, al darle una oportunidad, terminó siendo la mejor decisión que he tomado y lo que me ha permitido ser exitosa. Les diré por qué.

Comencé a estudiar esto desde mis 17 años de edad. En ese entonces, recuerdo que en el instituto donde cursé Bachillerato impartían la materia de Informática y no me gustaba para nada. ¡Cero! Sin embargo, y por razones de la vida, cuando egresé me tocó estudiar un técnico en Ingeniería de Sistemas Informáticos, la opción disponible porque mis padres no podían pagarme la universidad.

Aunque no era mi opción favorita, era una gran oportunidad en una institución muy conocida de ingenierías y técnicos en El Salvador. Pues hice trámites para una beca y estudiar un Técnico Superior en Ingeniería de Sistemas Informáticos.

Recuerdo que cuando empecé los trámites, mis padres no sabían que yo quería seguir estudiando. Todo lo hice en secreto, pero tuve que decirles por ser menor de edad porque en la institución solicitaban un representante legal. Hubo muchos nervios, pero mis papás accedieron a seguir ayudándome (igual que durante mi Bachillerato), ya que al finalizar un curso de admisión yo estaría totalmente becada.



Fue todo un reto seguir con mis estudios por la situación económica de mi familia. Mi papá era el único que trabajaba y mi mamá es ama de casa, por lo que siempre estaba con nosotros para atendernos y ayudarnos en todo. Como pueden ver, ¡mi papá tenía solito la responsabilidad de todos los gastos de 6 personas: mis tres hermanos, mi mamá, él y yo!

Además de eso, recuerdo que cuando inicié los estudios  yo no tenía equipo informático (laptop, computadora, etc). ¿Cómo hacía las tareas? Tenía que ir a un cibercafé en otro municipio donde pasaba prácticamente todo el sábado o domingo haciendo tareas. Si eso no era posible, entonces iba donde una compañera para hacer las tareas en su computadora.

No tener el equipo complicó mucho mis inicios. Era muy difícil aprender, ser autodidacta o hacer las tareas con tiempo y tranquilidad, ¡pero no tiré la toalla! Nunca deserté de mis estudios y en mi mente estaba siempre el "yo sí puedo", "yo quiero". No iba a rendirme.

Claro, eso no significa que todo hubiera sido sencillo. De hecho, muchas veces lloré a solas, desesperada porque algunos detalles no me salían, sobre todo cuando no contaba con una computadora. Confieso que pensé que ya no quería continuar, pero en el fondo no quería dejar mis estudios porque siempre me visualicé en el futuro como una gran profesional, como el orgullo de mi familia, como ejemplo para otros jóvenes que en mi misma situación luchan a diario para cumplir sus objetivos.

Lamentablemente, no pude continuar con la Ingeniería después de graduarme del Técnico por mis dificultades económicas, justo cuando estaba en la recta final. Para mantener en pie mis planes, empecé a trabajar de lo primero que me saliera para aportar en mi hogar, ayudar a mis papás y, si sobraba, pagarme los estudios faltantes.

Así estuve, luchando y trabajando, decidida a realizar mi proyecto de vida. Cuatro años después de haber salido del técnico, en 2018, di el gran paso: inscribirme en la carrera de Ingeniería en Desarrollo de Software.

Esta vez sí lo logré. Actualmente, estoy en el proceso de graduación y a punto de culminar ese trayecto de varios años de mi vida. Puedo decirles que, como persona que ha estudiado y trabajado desde el primer año de la carrera hasta la fecha, que no ha sido nada fácil. Ha habido altas y bajas, momentos difíciles, angustia, desesperación, pero también momentos felices, llenos de esperanza y crecimiento profesional y personal.

Hoy soy una joven alumna y trabajadora de 27 años de edad que puede asegurarles por su experiencia que nada es imposible. Todo puede lograrse con perseverancia y dedicación. Si no, mírenme.

Yo empecé el Técnico Superior teniendo solo para los pasajes y, a veces, para comida. Ya trabajando, he ganado el mínimo y cada vez tratando de buscar mejores oportunidades laborales para mejorar el sueldo. ¡Sí se puede!

Después de tantos momentos difíciles, hoy gano mucho más del promedio en mi país, tengo una vida estable económicamente y sigo con la perspectiva de crecimiento.

Sé que vendrán nuevos desafíos y pondrán a prueba lo que sé y lo que soy, pero sigo con la mirada hacia el futuro. Ustedes pueden realizar sus metas a través de la tecnología. Créanme, yo lo logré. Y después de todos estos años, reitero que haberme dedicado a la programación ha sido la mejor decisión de vida.

¡No se rindan! ¡Sí se puede!

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