El Efecto Pigmalión en los devs

El Efecto Pigmalión en los devs

Al publicarse en 1923 “El yo y el ello” (Das Ich und das Es), se generó una revolución teorética como pocas. Freud propuso un modelo del aparato psíquico con una estructura muy particular: El Ello, el Yo y el Superyó, también conocidos como el Inconsciente, Consciente y Preconsciente.

Si bien este modelo ha sido criticado, es innegable que llegó hasta nuestros días, aunque sea en forma de folklore cultural. Tal vez lo definimos (salvando las distancias con la teoría de Freud) aplicando sus principios al interjuego entre lo que deseamos hacer, los sistemas socioculturales impuestos por el contexto donde estamos inmersos y el ideal de persona con el que vivimos internamente en nuestra mente.

Esta situación conflictiva que vive en nuestra mente es parte del día a día, seamos conscientes de ella o no, y es justamente el aspecto inconsciente de nuestro trabajo psíquico sobre el cual debemos velar. Por esto es necesario trabajar sobre las ideas, pensamientos y conceptos de los cuales somos conscientes, saber cómo se ven afectados por las influencias externas e internas puede permitirnos ser personas más eficientes, felices y saludables.

Autopercepción y Autoconcepto

Es importante esclarecer las diferencias entre estos conceptos. La autopercepción refiere al conocimiento y reconocimiento que uno hace de manera consciente sobre los estados mentales propios a través del análisis de nuestras actitudes. Dedicar tiempo a la reflexión interna y al análisis racional de lo que hacemos será sumamente útil para tomar decisiones acertadas a la hora de interactuar con otras personas en cualquier tipo de ámbito e incluso para saber cómo motivarme y organizarme para realizar tareas que pueden no generarme demasiado interés.

El autoconcepto hace referencia a la imagen formada que tenemos de nosotros a un nivel más profundo que solamente las características estéticas, físicas y externas. Está relacionado con los valores, ideales, principios e ideas que conforman la psiquis de una persona. Buscar desgranar cada una de los pensamientos y sus razones puede volverse una tarea imposible, pero sí es importante dedicar algunos momentos a reconocernos y saber fundamentar el por qué de ciertos procesos cognitivos.

¿Y esto, cómo afecta en mi trabajo como programador?

Nada de lo que hacemos cotidianamente vive aislado de los otros procesos cognitivos que nos hacen ser quienes somos. Mi trabajo, la forma en la que realizo las tareas, el tiempo que le dedico, el ánimo con el que lo hago o la manera en la que me relaciono con mis jefes o compañeros están completamente permeados por mi autopercepción y autoconcepto.

La mente humana no es un conjunto aislado de sistemas que no tienen un vínculo entre sí, sino todo lo contrario. A continuación, desarrollaré algunos conceptos que, de manejarlos, no resolverán todos los inconvenientes que puedan presentarse en situaciones de inseguridad o sensación de fracaso, pero permitirán que se mantengan al mínimo y controlarlos lo máximo posible, llegado el caso.

El Efecto Pigmalión

El mito relata que el rey de Chipre, Pigmalión, quería casarse pero no conseguía una mujer lo suficientemente perfecta para sus exigencias, así que comenzó a tallar diversas estatuas hasta que una alcanzó sus estándares de perfección y belleza y se enamoró de la misma. Luego la diosa Afrodita le concedió el deseo de que esa estatua se transformara en humana.

Este mito se ha utilizado en Psicología y, especialmente, en el ámbito educativo para hablar sobre la potencial influencia que tiene la creencia de una persona sobre lo que otra es. Esta teoría tiene sus derivaciones como las profecías de autocumplimiento en las que el sujeto cumple con las expectativas que se tenían de él, pero no por arte del azar o casualidad, sino justamente por conocer las expectativas mismas y busca su concreción.

El Efecto Pigmalión puede ser utilizado como una herramienta muy positiva para generar cambios en los grupos de trabajo o incluso para mejorar la autopercepción de alguien. Sin embargo, sus efectos negativos también son reales y debemos estar alertas ante los mismos.

Últimamente, el mundo del desarrollo de software ha tenido un gran crecimiento, no solo por parte de las compañías de desarrollo sino también por la cantidad de personas que buscan incorporarse a este mundo que promete tanta variedad laboral, buenos ingresos y mejores estilos de vida. Algunas personas con fines únicamente lucrativos se han encargado de esparcir la idea de que aprender a programar es sumamente fácil, es un producto enlatado que solo es cuestión de abrirlo y consumirlo, que no requiere ningún tipo de esfuerzo ni sacrificio.

El problema de estas publicidades engañosas es que cuando una persona convencida de que va a ser un proceso sencillo y rápido “de cero a experto” nota que no le resulta tan fácil como lo esperaba, experimenta pensamientos negativos, frustración y la sensación de incapacidad y fracaso. Lo anterior modifica nuestra autoconcepción con frases como “no es para mí”, “no tengo la capacidad suficiente”, “ya es demasiado tarde”, etc.

La repetición de estas frases produce un Efecto Pigmalión sobre nosotros y su persistencia conlleva justamente a una profecía de autocumplimiento; finalmente abandono la prosecución de un sueño o meta y me convenzo de que estaba en lo cierto sobre mis percepciones.

Ahora, es cierto que podemos muchas veces tener evaluaciones realistas sobre nuestra persona. En mi caso, no estaría ejerciendo un Efecto Pigmalión sobre mí si considero que no sería un buen astronauta o un jugador de fútbol profesional del calibre de Lionel Messi.

Ese autoconcepto está en lo correcto. Lo mismo puede ocurrir al evaluar nuevos desafíos, comenzar una carrera universitaria, un nuevo trabajo, etc. Pero debemos distinguir entre los análisis realistas y racionales y aquéllos simplemente derivados de un mal concepto inicial, un autoengaño, una idea errada, el miedo a salir de la zona de confort o del rechazo a esforzarme por alcanzar una meta.

Conclusiones

Lo que pensamos de nosotros mismos es sumamente relevante y puede afectar de manera positiva o negativa en nuestro desempeño laboral, así como interacciones cotidianas o quehaceres banales. Para corregir estos inconvenientes, podemos aplicar los siguientes ejercicios:

  1. “Mirar la foto desde lejos”: evaluar una situación que nos puede presentar un desafío intentado aislarla de nuestro contexto personal, como si estuviera afectando a nuestra persona sino a alguien distinto.
  2. Evaluar aptitudes: hacer una lista lo más objetiva posible sobre cuáles son las habilidades necesarias para resolver el problema.
  3. Preguntas honestas: preguntarme si tengo las habilidades requeridas para resolver el problema. En el caso del desarrollo de software, algunas interrogantes podrían ser: ¿conozco el lenguaje a utilizar?, ¿puedo investigar aquello que no conozco?, ¿lo que no sé, puedo aprenderlo o está fuera de mi alcance?, ¿me he encontrado en situaciones similares antes?, ¿he podido resolver anteriormente problemas que en un primer momento me sobrepasaban?
  4. Recalcular: así como un GPS corrige su trayectoria cuando detecta que hay una variación en el camino, una vez realizada la evaluación puedo ser más realista con mi autoconcepto y autopercepción y, de ser necesario, tomar esa situación disruptiva para crecer, modificar comportamientos o aprender conocimientos nuevos.

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